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Carlos Heller Solari

Ingeniero agrónomo, empresario y dirigente deportivo chileno. Es el accionista individual con más papeles en el Club Deportivo Universidad de Chile y desde el 7 de abril de 2014 presidente de Azul Azul, la sociedad anónima que administra los activos del club de fútbol. También es propietario del club de fútbol Iberia de Los Ángeles. Es hijo de Liliana Solari, una de las controladoras de las multitiendas Falabella. Es accionista de Bethia, el holding que reúne las empresas familiares. Sus compañías tienen participación en los sectores del retail y supermercados (Falabella, Sodimac y Tottus), comunicaciones (Mega, radio Candela y Etc. TV), hípico (Club Hípico de Santiago, Hipódromo Chile y Haras Don Alberto), transportes (LAN Airlines, Aeroandina, Sotraser, Blue Express, Grupo de Empresas Navieras Gen), agrícola (Agrícola Ancali), vitivinícola (Viñas Indómita y Santa Lucía), salud (Clínica Las Condes), inmobiliario (Torre Titanium), sanitario (Aguas Andinas) y financiero (Inversiones financieras Sinergy).

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Heller
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Carlos Heller Solari
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Perfil

El hijo de Liliana Solari, una de las controladoras de las multitiendas Falabella, es el principal acionista de Azul Azul, la concesionaria que administra el club Universidad de Chile. El empresario adquirió en noviembre de 2013 –a través de inversiones Alpes– un 14,65 por ciento del total de las acciones de Azul Azul.

Según se informó a través de un comunicado de prensa: “Heller acordó la compra del 14,65% de las acciones de Azul Azul S.A. a las sociedades Inversiones El Estribo Ltda., vinculada a Federico Valdés, e Inversiones Santa Cecilia, relacionada a José Yuraszeck, las cuales vendieron el 2,05% y el 12,6%, respectivamente”.

De esta forma, Heller cuenta actualmente con el 39 por ciento de las acciones de Azul Azul, consolidándose como su máximo accionista. El 7 de abril de 2014 se transformó en presidente de su directorio, prometiendo cumplir el sueño de los fanáticos azules y asegurando que dejará la presidencia con un estadio. 

 

ACCIONISTA DE AZUL AZUL

La permanencia de Heller en el equipo de fútbol de sus amores le ha traído más de algún dolor de cabeza. Tuvo que enfrentar el rechazo de los hinchas cuando compró sus primeras acciones en 2007 y como publicó El Mostrador en octubre de 2011, libró una batalla interna con el empresario José Yuraszeck por el control de la sociedad.

La rencilla tuvo una sola explicación: el poder que entrega ser el que manda en la U. "No hay distintas visiones de club. Es una lucha de egos solamente", admitieron fuentes del directorio al diario El Mercurio en abril de 2012.

Heller fue el primero en comprar acciones de Azul Azul cuando se transformó en sociedad anónima −un 18%− y pudo ser presidente, pero como él mismo señaló en una entrevista a la revista Poder y Negocios en 2010, fueron tantos los insultos de los hinchas de Los de Abajo que desistió. “Me tiraron pintura en la cara en una conferencia de prensa, escupos. Al Club Hípico en un clásico de Falabella me vinieron a funar, se tomaron la pista (…) Estos gallos andaban gritando en la calle que iban a quemar Falabella”.

Carlos Heller, además de consolidarse como el mayor accionista individual de Azul Azul, en mayode 2013 estaba en 14 directorios, tenía una participación en 16 empresas de 11 rubros. Con estos datos es sin lugar a dudas un verdadero hombre de negocios. Aunque, como él mismo lo ha explicado en algunas entrevistas, “es un empresario que ha elegido situarse al margen de su tribu”.

 

BETHIA

Carlos Heller Solari es también vicepresidente de Bethia, el family office que reúne las diversificadas inversiones de su familia: Falabella (12.5%), Inmobiliaria Titanium (50%), Club Hípico de Santiago (10%), etc. También maneja negocios en el área agrícola, viñas, trasportes, sanitarias. El grupo posee el manejo de la marca Parmalat en Chile.

El 27 de diciembre de 2011 adquirió el 100% de las acciones de Red Televisiva Megavisión S.A. (Mega, Mega HD y Etc TV) y Radio Candela FM (95.3 FM) del Grupo Claro, sellando el traspaso el día 16 de marzo de 2012.  En enero de 2013 se cerró la compra del 100% de la Isapre Colmena Golden Cross. Y mantiene intereses en LAN Airline.

El empresario, que participa en 14 directorios de las compañías del conglomerado, ingresó en septiembre de 2012, como director de Clínica Las Condes. Esto luego que en septiembre de ese año, Bethia, adquiriera el 11,3% de su propiedad en 82 millones de dólares.

Un artículo publicado por el diario Pulso en abril de 2012 señala que al interior del holding calculan que el patrimonio de Bethia tiene un valor de unos 4 mil millones de dólares y que los principales ingresos del conglomerado provienen de Falabella, recibiendo anualmente unos 50 millones de dólares por concepto de dividendos.

 

UN EMPRESARIO ATÍPICO

El presidente de Bethia se define como empresario atípico. Declaró a La Tercera que no va a las reuniones sociales de su gremio. Ni comparte sus lugares de veraneo. El prefiere gastar su tiempo libre en su campo del sur, estar con sus caballos, cultivar su personal humor. Todo eso mientras en sus noches de insomnio piensa nuevos negocios.

Este agrónomo y empresario nació en 1962, es hijo de Liliana Solari –bisnieta del fundador de Falabella y unas de las mujeres más millonarias del país- y Agustín Heller, ex presidente de la Universidad de Chile, cuando el equipo era conocido como el "Ballet Azul". Su abuelo fue presidente de Audax Italiano.

Heller siempre habla de la familia Solari Falabella, pero pocas veces de los Heller. En el perfil publicado por La Tercera lo hace. De su padre, Agustín Heller dice que sacó lo bueno para pasarlo bien, la capacidad de contar chistes y el amor por el fútbol. Después que sus padres se separaron, estuvieron distanciados mucho tiempo, porque Agustín se casó con una mujer que su hijo quería poco. Hoy ya no hay enojos. Pero su padre no lo sabe ya que hace 10 años Agustín Heller está postrado en cama, con los músculos gastados y la memoria borrada por el Alzheimer.

En estos años la única vez que Carlos Heller cree que su padre recordó fue cuando lo llevó en silla de ruedas al Nacional y lo sentó en el camarín de la “U”. Los jugadores se acercaron a saludarlo. Su padre abrió bien los ojos. Le prometió que sería presidente de la Universidad de Chile. Pero en 2007, cuando compró casi el 25% de Azul Azul, los hinchas levantaron un cartel que decía “no queremos a Falabella en la U”. Pintaron la tienda del centro en señal de reclamo y al Club Hípico llegaron a funarlo. En abril de 2012, cuando quiso ser el máximo dirigente del equipo, primó el bien de la empresa familiar: Heller, que competía con José Yuraszeck, dio un paso al costado. “Le prometí a mi papá que seré presidente de la ´U´ y se lo debo… voy a cumplirle... Quizás él está esperando eso para partir”.

Para el presidente de Bethia esa es la única deuda que carga sobre sus hombros. Quizás, lo único que le falta para dormir tranquilo.

El empresario fue el primer hombre que nació después de su abuelo, Alberto Solari, en una familia donde por cada 10 mujeres hay un varón. El abuelo tuvo tres hijas, y Carlos es el primogénito de la mayor, Liliana. Por ser el primer hombre de la familia, todas las fichas estaban puestas en él para seguir el negocio familiar.

Pero dice que se dio la vuelta larga antes de llegar donde está. Luego de egresar del Colegio Craighouse, se negó a estudiar Economía y optó por ser Técnico Agrícola del Inacap, manejó tractores en el campo de su abuelo en Calera de Tango y años después, sin planearlo, siguió con la contra: mientras todos esperaban su ingreso a Falabella, su trabajó fue como DJ en la discotheque Oba Oba, de Vitacura y en la Radio Concierto, donde ponía música anglo de los 80.

Trabajó en eso hasta que finalmente, cuando tenía 21 años, su tío Juan Cuneo Solari -presidente del directorio de la empresa- lo integró a la tienda familiar. Empezó su carrera empresarial vendiendo una máquina de coser en Falabella y se iba con los empleados a tomar café al Haití, hasta que llegó a ser jefe de tienda en Parque Arauco. Luego su tío le ofreció ser Gerente de Electrodomésticos y Hogar, pero Heller se alejó del retail y se dedicó por completo a la vida en el campo y a los caballos.

En 1987 dejó el retail y se sumó al proyecto más personal de su madre. Ese año Liliana Solari compró su primer fundo en Los Angeles y creó el Haras Don Alberto, la gran pasión del clan. Al poco tiempo, el éxito en las pesebreras sentó las bases de sus negocios lechero y de transporte terrestre, de los que son los mayores operadores del país.

Casado con Paola Ancarola, a quien conoció en Falabella cuando ella trabajaba en la gerencia de compras. La vida de Heller se divide en el que para él es su domicilio, una casa de tejas en el campo, y sus actividades de negocio en Santiago. En Los Angeles vive con su hijo mayor, Pedro, quien es ingeniero agrónomo del Inacap, con especialización en Minessotta, y trabaja en Agrícola Ancali la lechería del fundo familiar y el negocio con mayor valoración sentimental del conglomerado, cuyo principales clientes son Soprole, Watts, Quillayes y Danone. El hijo menor, Alberto, sigue Ingeniería Comercial en Santiago. Ambos estudiaron en el Liceo Alemán de Los Angeles.

Amante de los caballos, como todos los Solari, en el Haras Don Alberto tiene 700 caballos purasangre, comparte y juega fútbol con sus empleados. El empresario fue seleccionado de los Juveniles de la U, y como delantero no tiene problemas en patear canillas por conseguir un gol, señalan en La Tercera.

Sin abandonar esta vida rural, en abril de 2002 Carlos Heller entró al directorio de Falabella.

Cuando está en Santiago, su mundo es otro. Tiene chofer y un auto con televisor sintonizado en Megavisión, canal que compró a fines de 2011. “En Santiago no tengo tiempo para nada”, dice. Su vida transcurre entre las oficinas de Bethia en el piso 50 del edificio Titanium -del cual es dueño- y las reuniones en las 14 empresas donde forma parte del directorio. Duerme en su casa en Vitacura.

Dice a La Tercera que no tiene amigos empresarios, que no suele ir a sus eventos, que le fascinan las vacas y que prefiere veranear en el norte chico, lejos de la X Región o Cachagua donde lo hace la tribu de los millonarios chilenos. Aunque ha viajado por el mundo, Heller asegura que sus mejores viajes son todas las veces que fue a Orlando cuando sus hijos eran pequeños y se lanzó por las montañas rusas de Disney. Reconoce que a ratos es infantil, pero que trabaja en serio, “no soy un niño juntando juguetes. Soy un empresario que ve negocios en todas partes”.

 

UN MATRIARCADO

Liliana Solari, la madre, tiene siempre la última palabra. Es la mujer fuerte y propietaria de Bethia, pero en la práctica es Carlos- o “Caco” como le dicen sus cercanos- quien la convence para dar el visto bueno a los negocios, señala el matutino. Pocas veces le dice mamá, prefiere llamarla Lily. “La Lily es esquiva en los directorios, y no le gusta que le insistan mucho, hay que ir de a poco con ella”, confiesa el hijo, quien sabe que no hay mejor minuto para eso que cuando sus caballos ganan medallas. Así consiguió el vamos para comprar las acciones de Lan, Megavisión y el primer purasangre de competencia.

A renglón seguido añaden que cuando uno de sus caballos pierde, la madre se pone de pésimo humor. Liliana Solari, cuando la salud no la traiciona, va al Club Hípico a ver las carreras. Los caballos siempre fueron su obsesión.

Carlos Heller heredó esa pasión de su madre. Hoy es presidente del Club Hípico. Pero como es hiperquinético, y a cargo de un grupo con inversiones en empresas tan distintas, aprendió a dividir su cabeza entre las carreras de caballos, el retail, una clínica, el transporte, los aviones, los barcos, el campo, el fútbol y la televisión, por nombrar sólo algunos. Cuando tiene tiempo libre, dice, sigue su olfato y se tienta con nuevos rubros.

Como lo que sucedió en 2010 con LAN. Como lo señala su perfil publicado por La Tercera, los ingenieros de Bethia le decían que no lo hiciera, porque no era conveniente, pero él estaba empecinado. Su madre estaba por viajar a competir a Dubai con su potro estrella. Antes de irse al aeropuerto, le permitió a regañadientes adquirir el 6% de las acciones de la aerolínea. Su hijo la llamó un día más tarde para felicitarla: “Lily, eres la dueña del 8% de Lan”. Heller cuenta que le llegó un reto. Pero en menos de tres meses, el precio de las acciones se duplicó.

Pero le faltaba invertir en el rubro de la salud. Varias veces Heller ha pensado que nuevas inversiones podrían ser un remedio contra su recurrente insomnio. Así, el 2012 sumó Colmena y la Clínica Las Condes a sus negocios. El “Caco” estaba seguro de que ahora conciliaría el sueño. Se equivocó. “Mientras más tienes -asegura-, más preocupaciones y duermes peor”, confesó al diario de Alvaro Saieh.

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